28 February 2021

Filias literarias


Al igual que la señora Gamp (a quien por cierto no se parece en nada excepto en la devoción que siente por la señora Tanqueray), estoy convencido de que la señora Preston podría amortajar alegremente a todos sus vecinos sin esperar nada a cambio. De hecho, creo que con frecuencia realiza esa clase de obra de caridad. Stephen afirma que a menudo nos mira con un destello de esperanza en los ojos al menor signo de indisposición por nuestra parte; desde luego no es de ese tipo de personas que se toman la enfermedad a la ligera.

***

—No es una dama, señor, es más bien lo que yo llamaría una persona —dijo la señora Preston de manera tajante—.

***

Una noche, para pasar el rato habían jugado al juego de la verdad, en el que se pide a todos que respondan a las preguntas con absoluta sinceridad: sí o no, o silencio. Creo que para muchos de los presentes decir la verdad era toda una novedad, y no es de extrañar que necesitaran organizar un juego tan elaborado cuando se trataba de algo que practicaban con tan poca frecuencia.

***

El debate en sí mismo no deparó sorpresas. Cada facción expuso triunfalmente al otro los manidos argumentos sobre la guerra y la paz:

—¿Qué harías si vieras a un alemán atacando a tu hermana? —preguntaban los habitantes del pueblo de Crampton.

—No arrojaría una bomba sobre su tío —respondían los visitantes de Christminster. 



Los últimos hechizos
, ROBERT LIDDELL


[Traducción de Toni Hill]

6 comments:

  1. Las citas prometen. La última es particularmente aguda. ¿Lo pongo en la lista de pendientes o lo dejo fuera?

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    1. Es una novela que gustará, sobre todo, a los amantes de la ironía inglesa en su vertiente más risueña y amable.

      Las citas que he copiado hay que imaginárselas dichas, no por alguien que está enfadado con el mundo y pretende demoler la sociedad, sino por alguien que encuentra gracioso que sus semejantes se comporten de manera un poco ridícula.

      De hecho, aunque al final hay unas gotas de drama, la novela tiene un punto de oda a un tiempo que se fue, en plan: "¡qué feliz fui antes de la guerra viviendo con mi hermano en una ciudad universitaria inglesa un poco clasista y esnob, rodeado de personajes pintorescos de los que nos encantaba chismorrear!"

      En general es muy suavecita, poco ácida, nada que ver con Ford Madox Ford ni con Evelyn Waugh. No me pega mucho para ti, la verdad.

      Por cierto, ¿no te he recomendado nunca Un puñado de polvo, de Waugh? Creo que te puede gustar. Eso sí, no te desanimes con el primer tercio de la novela, que parece una comedia de infidelidades con personajes de clase alta, porque luego cambia la cosa. Ya lo creo que cambia.

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    2. He comprobado que lo mencionaste cuando subí la reseña de Retorno a Brideshead, pero recomendar, lo que se dice recomentar, no me lo habías recomendado. Ahora sí, lo pongo en la lista, aunque ya te aviso de que tardará (o no, todo depende de si me frustro con mis próximas lecturas). Gracias en cualquier caso.

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    3. Ya me contarás. Me reservo el derecho a ponerme pesado preguntándote cada dos por tres si ya lo has leído.

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  2. Me intriga esa diferencia entre dama y persona ja, se nota muy despectivo pero dicho con ese humor o ironía que decís suena mejor. Saludos

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    1. Sí. El personaje lo dice en serio, sin ironía; pero parece claro que es una bromilla del autor a costa del clasismo inglés.

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