05 May 2016

Simes y nomes del segundo bimestre

Sí o no, sin términos medios, porque para escurrir el bulto ya tenemos a Suiza.


  • Lo que sí:


Open, de Andre Agassi y J. R. Moehringer

Confieso: Nunca he visto un partido de tenis entero. No soy capaz de retener las reglas más elementales del sistema de puntuación.  Confundo a Bjorn Borg con Boris Becker. Me acuerdo de que existe Nadal cuando lo veo en los anuncios. Y a pesar de eso, voy y me leo las memorias de Andre Agassi. Y me gustan. Se les nota la mano de Moehringer, sobre todo en el desarrollo de las líneas argumentales y los motivos, pero en este caso la estrella es el personaje: alguien que sale a jugar un torneo internacional con un postizo para ocultar que se está quedando calvo tiene todas mis simpatías. Eso es un ser humano. Y aunque no me acabo de creer a Agassi cuando habla de temas espinosos (drogas, dopaje, divorcio), por lo menos no los evita. La edición, por cierto, me parece muy confortable, desde el tacto y la flexibilidad de las pastas al color del papel, pasando por el tamaño de la letra y el peso.

El coleccionista de juguetes, de James Gunn

¿Soy el único que no sabía que el director de Guardianes de la galaxia había escrito una novela digna de atención? Y digo "digna de atención" por moderar un poco mi entusiasmo porque en realidad para mí ha sido la mayor sorpresa del bimestre, la novela que más alto ha llegado con respecto a las expectativas iniciales. Probablemente no sea tan buena. No lo sé. Igual es cosa mía: una especie de hipersensibilidad al tema del paso del tiempo, una debilidad personal que también podríamos llamar comienzo de chochera. ¿Creen ustedes que al crecer ganamos o perdemos? ¿Alguna vez sienten que hacerse mayor es una estafa? ¿Se han convertido en el adulto que esperaban ser de pequeños? La novela da una respuesta amarga a estas cuestiones. Es triste, muy triste, pero también muy emocionante.

Un holograma para el rey, de Dave Eggers

Cuando h/ojeo un libro y me encuentro párrafos largos y densos sin apenas puntos y aparte, resoplo y pongo los ojos en blanco. La pereza que me invade es similar a la que sentiría si me invitasen a una conferencia de cuatro horas en la que hay que estar todo el rato de pie. Con Eggers esto no pasa. Eggers nunca se olvida de poner sillas, muchas sillas. En este caso: el texto está dividido en secuencias cortas (de menos de una página, la mayoría) separadas entre sí por renglones en blanco. Sí, amigos, truquito del mes: los renglones en blanco harán más cómoda la lectura de tu texto. Hazme caso, tus lectores te lo agradecerán. Aparte de esta tontería no tengo mucho más que decir. Ha sido una lectura agradable, que se ha adaptado perfectamente a los hábitos de lectura que me puedo permitir entre semana (es el libro ideal para leer antes de coger el sueño: la división en secuencias cortas hace que sea muy fácil dejarlo y retomarlo en casi cualquier punto) pero tengo que reconocer que dista mucho de ser una gran novela. De hecho, me temo que es una obra bastante menor en la trayectoria de Eggers. Pero es entretenida y consigue transmitir el desconcierto en el que nos encontramos por culpa de la crisis del 2008, de la globalización de la economía, de la tensión occidente-islam y de eso que los sociólogos llaman "relaciones líquidas". Hay película en marcha (me la imagino como una especie de secuela de Up in the Air, que tampoco estaba mal, ¿no?)

Los viernes en Enrico's, de Don Carpenter

Me cito a mí mismo: el estilo de Don Carpenter "tiene una fluidez adictiva". Es coger el libro y no querer soltarlo hasta el final, sin importar qué serie tengas pendiente. No cansa, no decae, no afloja. Tiene una facilidad engañosa (engañosa porque no es tan fácil como parece escribir así). Y luego está el enorme mérito de crear un puñado de personajes que, a pesar de ser escritores, no son unos pedantes, ni unos redichos, ni unos intensos, solo seres humanos que se dedican a escribir (y no precisamente obras maestras). Podría ponerle alguna pega (ese final...) pero teniendo en cuenta que esta novela podría haberse quedado metida en un cajón por los siglos de los siglos —Carpenter la dejó inacabada, sus familiares la rescataron de los papeles que dejó a su muerte y la terminó Jonathan Lethem— creo que el sentimiento adecuado ahora mismo es gratitud.

Las crónicas de la señorita Hempel, de Sarah Shun-lien Bynum

Me ha sorprendido encontrar en internet tantos comentarios negativos sobre este libro. Que si está mal escrito, que si la protagonista es una sinsustancia, que si está sobrevalorado, que si no pasa de ser chick lit con pretensiones, etc. Y no entiendo la saña, la verdad. Es cierto que los elogios de la faja (¡Franzen!) son un tanto grandilocuentes para lo modesto que es el libro, pero ¿quién se cree las fajas? Las fajas son los padres. A mí me han gustado el tono entre irónico y tierno, la credibilidad de algunos detalles y las reflexiones de la protagonista sobre la enseñanza. Para mí, suficiente.

The Tribe, de Miroslav Slaboshpitsky

No estoy muy seguro de que esta película me haya gustado pero tengo claro que me ha gustado verla. ¿Por qué? Porque una cosa así no se ve todo los días. O mejor dicho, una cosa así no se ha visto nunca antes: todos los personajes se comunican mediante lenguaje de signos (no se oye una sola palabra en toda la película), los diálogos no están subtitulados, no hay música de fondo, está rodada únicamente con planos secuencia de encuadre muy abierto. El resultado es extraño, a medio camino entre el teatro, el cine mudo y la performance del arte moderno. La historia, bueeeno, digamos que es un poco novelón de Zola: la vida en los bajos fondos, crimen, prostitución, violencia y sexo. Pero todo muy seco y frío, como un informe entomológico. No es de llorar, no.

The Thin Blue Line, de Errol Morris

El padre de todos esos documentales tan de moda últimamente que tratan sobre lo peligroso que es en Estados Unidos que la poli te tome como principal sospechoso de un crímen, al margen de que haya pruebas concluyentes o no. Ya saben: Paradise Lost, Capturing the Friedmans, Making a Murderer, The Jinx... Este es pionero en el uso de las recreaciones con actores para ilustrar las distintas versiones de los hechos. En comparación con los ejemplos más actuales del género resulta mucho menos efectista y manipulador y, quizás precisamente por eso, también menos apabullante, pero la narración está llevada con muy buen pulso, no se recrea en los aspectos más morbosos y sigue siendo valioso como denuncia de las grietas del sistema.

Lilting, de Hong Kahou

Si algún día quieren ustedes hacer un drama que me conmueva hasta los huesos pueden recurrir a dos argumentos infalibles: 1. un adolescente que se acaba suicidando, 2. alguien incapaz de superar la muerte de su pareja. Pero no los combinen, la combinación —alguien incapaz de superar el suicidio de su pareja— no me conmueve lo más mínimo. Pueden tomar esta película como modelo. Cada vez que Ben Whishaw habla de su chico muerto, con esa contención y esa entereza, a mí se me hace un nudo en la garganta. La película tiene algo de melodrama, dicho sin ninguna intención peyorativa; hay un personaje que sufre un martirio injusto (Ben Whishaw, a manos de la madre de su pareja) y pequeños malentendidos que hacen que los sentimientos se recuezan, aunque nada se exagera ni se desboca. Es inglesa, claro. Pero sí, esta sí es de llorar.

El novato, de Rudi Rosenberg

Hace poco leí en algún lado que la comedia necesita una víctima, alguien que lo pase mal. Nos reímos de las caídas, de los tartazos en la cara, de las bromas de cámara oculta. En esta película el protagonista lo empieza pasando mal. La primera media hora (o más) no se diferencia demasiado de la típica película de instituto con protagonista marginado (en este caso por ser nuevo) y salvo algún personaje secundario no es especialmente graciosa. Sin embargo, a partir de una escena que no les voy a destripar, la película se vuelve cada vez más y más divertida y uno se ríe, no porque nadie lo pase mal, sino por todo lo contrario. No lo puedo explicar mejor, es algo que se contagia al verla. Mi comedia favorita de lo que va de año. Simpática a más no poder.

Kiki, el amor se hace, de Paco Léon

Ya hay quien dice que Paco León es el nuevo Almodóvar, entendiendo por Almodóvar el Almódovar atrevido y revoltoso de los inicios y mediados. Estoy de acuerdo. Todo lo que los espectadores se rieron de menos en Los amantes pasajeros se ríen ahora de más en Kiki, el amor se hace. Hay una palabra que van a encontrar en todas las críticas: vitalista. Termina la peli y uno no tiene ganas de irse a dormir. No todo funciona, eso también es cierto. A mí, por ejemplo, la historia del médico no me gustó demasiado. Pero Paco León consigue que lo bueno destaque más (Belén Cuesta, la escena de la llamada de telefónica).


  • Lo que no:


Los miércoles no existen, de Peris Romano

Hace poco Fernando Marías decía en El Cultural que en España se hacen demasiadas comedias, un género que él, salvo contadas excepciones (El gran Lebowski, Abierto hasta el amanecer), detesta. Viendo esta película uno tiene la tentación de darle la razón a Marías. No es graciosa, no tiene ritmo, a los diálogos les falta chispa, tira demasiado del tópico y del lugar común, los números musicales son aburridos y átonos. Pero no creo que tenga nada que ver con que sea española. En media hora de la peor serie española de humor que echen ahora mismo en la tele hay más gags efectivos que en toda esta película.

The Double, de Richard Ayoade

Grimosa e irritante. El quimérico inquilino dirigida por un imitador de Wes Anderson. Esto no pretende ser un elogio: no soporto El quimérico inquilino, imitar a Wes Anderson solo puede llevar a reproducir lo peor de Wes Anderson. El absurdo humorístico me encanta; el absurdo opresivo y onírico, como el de esta película, me exaspera. No. No soy el espectador ideal para El doble.

Goodnight Mommy, de Severin Fiala y Veronika Franz

Algunos medios (El País) la han presentado como la película más aterradora de los últimos tiempos. Titular: "Si ves este trailer no podrás dormir esta noche". Bobadas. No da ningún miedo. Se lo dice un adulto incapaz de dormir totalmente a oscuras. Pero el problema no es solo que no dé miedo —a mucha gente tampoco le importa que The Babadook no dé miedo—, el problema es que esta película ya se ha hecho antes y mejor. La idea principal es tan parecida a la de un clásico de culto cuyo título tendré la delicadeza de omitir que casi parece un remake, sin serlo. Y no es la falta de originalidad lo que me molesta, no. Es la torpeza de las estrategias narrativas, más evidente todavía al compararla con la maestría de la otra.

El clan, de Pablo Trapero

Está basada en un caso real pero no consigue explicar nada de lo que sucedió en realidad. No queda claro cómo ocurrieron las cosas. Demasiados cabos sueltos. Por ejemplo, ¿los miembros más jóvenes de la familia, sabían o no sabían lo que hacía su padre en el baño del fondo del pasillo? La película da a entender que no lo sabían pero tal y como está contado es imposible que no lo supiesen. Otro ejemplo: no profundiza en la que parece haber sido una de las claves del suceso: la relación del clan con las autoridades militares. Sin eso el espectador que llega de nuevas siente que le falta contexto. "Pues lee un poco de historia antes de ponerte a verla", me pueden decir ustedes. Pero es que para eso ya me lo leo todo y así no solo me entero mejor sino que me ahorro las dos horas de película. Eso sí, me perdería un plano impresionante que hay hacia el final y que es ver para creer.

La invitación, de Karyn Kusama

El protagonista acepta la invitación de su exmujer a una cena en la que se van a reunir todos los amiguetes que tienen en común. Nada más llegar se da cuenta de que su exmujer y su actual pareja se comportan de una forma extraña, como si tramasen algo. Ya hemos creado un clima de tensión. ¿Y qué hacemos entonces? Nada. Durante más de una hora no ocurre absolutamente nada que haga avanzar ese planteamiento inicial. Todo es apuntalar sospechas tibias, evocar un pasado trágico y sonreírse mucho los unos a los otros. Cuando el espectador ya está harto de conversaciones insulsas y flashbacks innecesarios, los acontecimientos se precipitan por el lado más previsible del asunto y la cosa se resuelve en diez minutos muy poco trepidantes. La sensación es de pérdida de tiempo.

10 comments:

  1. joer, en lo poco que puedo opinar en este simes y nomes no puedo estar más en desacuerdo:
    _The Tribe, mira que lo intenté, pero después de 3/4 de metraje de marginalidad sin otro mensaje que la marginalidad en plan realismo social, apagué. Qué momento de liberación tan increíble cuando le di a stop.
    _The Double, relectura de Jeckyll & Hyde en forma de pesadilla kafkiana con estética retrofuturista a lo Brazil de Terry Guilliam. Todavía la recuerdo y me dan escalofríos de emoción.
    _La Invitación, merecidísmo primer premio de Sitges 2015, esa tensión que se va acumulando, esa actitud paranoica del padre, ese esperar el desastre que se desmonta cada 5 minutos... UF! Ovación
    _The Babadook (un poco off-topic), no pude aguantarla del mal rollo que me daba el puto niño, dios santo! Qué manera de arruinarte la vida puede llegar a ser tener descendencia, eso sí que es una auténtica historia de terror.

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    1. El único desacuerdo por el que estoy dispuesto a batirme el cobre es el de 'La invitación'. 'The tribe': ya he dicho que no tengo claro que me gustase. 'The Double': reconozco que puede tener aciertos aunque yo no sea capaz de apreciarlos. 'The Babadook': no me gusta, me parece muy sobrevalorada. Pero 'La invitación'....

      Voy por puntos (alarma SPOILEr):

      1. Cuando en una peli de intriga el protagonista sospecha que está pasando algo raro sabemos que tarde o temprano se va a descubrir que está pasando algo raro. Lo contrario sería una decepción y una pérdida de tiempo. Viendo 'La invitación' uno no duda ni un momento que los anfitriones están tramando algo. Basar la película en la espera y dilatar esa espera es aburrir al espectador. Hitchcock sabía que no es lo mismo suspense que espera. En la mayor parte de sus pelis está claro casi desde el principio quién es el malo y qué pretende. Así, el espectador siente emoción en todo momento, sufre. En 'La invitación' no hay suspense, ni emoción, ni implicación, ni sufrimiento, solo espera. Tú mismo lo dices ("ese esperar el desastre").

      2. Relacionado con lo anterior: no estoy de acuerdo en que la tensión se vaya acumulando. Yo no creo que la peli vaya inflando el globo de la tensión cada vez más hasta que estalla. No. La peli infla un poco el globo y luego lo desinfla. Vuelve a inflarlo un poco y luego lo vuelve a desinflar. Tú mismo lo dices: "se desmonta cada 5 minutos". Al final, cuando lo pinchan, está tan poco inflado que la explosión es muy poco catártica. ¿De verdad no se podía sacar más partido a escenas como la del jueguecito sexual? ¿Te parece un giro argumental bien aprovechado? Pues pasa lo mismo con todas las posibilidades que van surgiendo de crear verdadero mal rollo, se diluyen en la nada.

      3. El final. ¿Te importó realmente que muriese alguno de los personajes? A mí no. ¿Te habría dado igual que muriesen otros distintos? A mí sí. Incluido el prota. Cuando en una peli de ese tipo da igual lo que ocurra con el prota no se puede decir que la peli funcione.

      En resumen, la película trabaja todo el tiempo muy pero que muy por debajo de las expectativas que genera (salvo quizás el plano final). El día que yo la vi en el cine no hubo ovación alguna. A mi acompañante también le pareció un poco malilla.

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  2. En pendientes, o sea con muchas ganas de leer "Open" y "Los viernes en Enrico's"... por cierto, ¿has leido "El bar de las grandes esperanzas" y "Dura la lluvia que cae" (Masterpiece esta, oiga!!!), ambas publicadas por Duomo por cierto, again...

    Salut.-

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    1. 'El bar de las grandes esperanzas' está por ahí esperando su turno. Pinta bien. 'Dura la lluvia que cae' es difícil de conseguir. Pero leeré cualquier cosa que encuentre de Don Carpenter. Tengo la esperanza de que Sexto Piso se anime a traducir 'A Couple of Comedians' (inédita en castellano hasta ahora), porque creo que con 'Los viernes en Enrico's' no les ha ido mal. Cruzo los dedos.

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  3. Totalmente de acuerdo con lo de 'El novato' !! Mira que si no llego a leer las buenas críticas que leí sobre ella, seguramente no la hubiera visto porque el argumento me parecía más de lo mismo. Pero qué bien me lo pasé, hacía tiempo que no disfrutaba tanto y que me reía con gusto. Qué buenos son los niños!! Estupenda!

    'Lilting'... Todo lo contrario, cómo sufrí, pero me gustó.

    Tengo que ver 'Kiki' pero ya! Lo fui dejando y la quitaron de la cartelera. Por cierto, creo que ese título no ayuda, mucha gente que conozco estoy segura que no fueron a verla por eso mismo.

    'Las crónicas de la srta Hempel', a mí también me gustó, sin más, tampoco como a Franzen... Pero está bien.

    Y por último también coincido en lo de 'Los miércoles...' Sin sustancia. Me pareció muy sosa.

    Me apunto el libro de 'El coleccionista de juguetes', tengo curiosidad.

    (Entiendo la atracción por leer lo de Agassi, a mí también me pasó algo parecido con lo de Nadia).

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    1. Yo también fui a ver 'El novato' animado por las críticas y al principio pensé que habían exagerado un poco, pero a partir de la escena de la fiesta me conquistó por completo. Los chavales son de una naturalidad increíble. No parece que estén actuando (sobre todo los más frikis).

      Española, titulada 'Kiki' y que trata sobre sexo. Entiendo que salten las alarmas. Pero la verdad es que no cae en los errores más previsibles. O al menos no en un grado demasiado molesto. Nada que ver con 'Los miércoles no existen'.

      Me alegro de que te despierte curiosidad 'El coleccionista de juguetes'. Si hiciese una sección llamada 'Libros que deberían ser más conocidos' lo incluiría sin ninguna duda.



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  4. No es la primera vez que me recomiendan el libro de Agassi, así que un día de estos me lo leeré (ay, si me dieran un euro por cada vez que me apunto un libro recomendado en este blog...). Yo sí que he visto partidos de tenis enteros, pero no por amor al deporte, sino por retrasar el momento de ponerme a estudiar, allá por mi época universitaria. De hecho he visto hasta deportes absurdos tipo remo o ciclismo en pista. Pero eso es otra historia...

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    1. Yo tengo muy poco aguante para las retransmisiones deportivas. Todo lo que se practique en formato partido me acaba aburriendo (salvo algunas finales del mundial de fútbol). Las carreras las aguanto mejor, pero no más de seis seguidas. Lo que mejor llevo son los ejercicios y los lanzamientos pero durante una hora como mucho. Combates apenas he visto. Y las vueltas ciclistas son el infierno; diez minutos de Tour de Francia igual a menos dos años de vida.

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  5. Cada síes y nones me sorprendes. Cómo te lo haces para que prácticamente no conozca ningún libro de los que hablas?.

    Evidentemente me los apunto todos, o casi, con el valor doble de que todos te han gustado.

    Respecto a las pelis le das un espaldarazo a Kiki. Lo cierto es que me daba mucha pereza pero veo que me equivoco.

    Gracias por la recopilación.

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    1. Me alegra que consiga sorprenderte. Es recíproco :-)

      No es por presumir, pero tengo un cierto talento para hacer recomendaciones personalizadas. Cuanto mejor conozca a la persona, mayor probabilidad de acierto. Con mi padre casi no fallo. De los libros de este bimestre a ti te recomendaría 'Los viernes en Enrico's'. Si alguna vez lo lees ya me contarás.

      'Kiki' no es un peliculón, advierto. Mientras la ves te conquista, por el buen rollo y el gracejo (y la estética y la música, que no he comentado). Pero una vez termina, si te paras a analizarla le puedes sacar defectos. Me parece mejor película 'El novato', que además de divertida es entrañable.

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