29 August 2015

Simes y nomes del cuarto bimestre

Sí o no, sin términos medios, porque no vamos a ser menos rotundos que una margarita.

  • Lo que sí:

No hay más preguntas, de David Nicholls

Les adelanto que ninguno de los libros que he leído este bimestre me ha entusiasmado. Si les pusiese iconos, no se merecerían el de la sonrisa semicircular (o Matutano), como mucho el de la sonrisa lineal (o Esperanza Aguirre). [Por cierto, si buscan smiley en Google tendrán el placer de contemplar varias imágenes de una película de terror en la cual el asesino tiene cara de smiley. Así como lo leen. Muy pero que muy perturbador.] Este libro de Nicholls, por ejemplo: recuerdo que mientras lo leía me sentía cómodo y contento (como cuando vas a tu cine favorito y nadie se sienta en la fila de delante), pero ahora, dos meses después, tampoco es que lo recuerde con un cariño enorme (como cuando te comes una musaka deliciosa de la que tu cuerpo, sin embargo, se quiere librar cuanto antes). A David Nicholls se le tiene por una especie de Hornby más centrado en la temática amorosa. Creo que fue Miqui Otero quien dijo que Nicholls hacía chick-lit para tíos. Sin ser ningún experto en chick-lit (ni en Nicholls) creo que puede ser una comparación acertada: chico conoce a chica, conquista, enredos, equívocos, dudas, autodesprecio y humor, mucho humor blanco. Para ser justo, diré que el tema principal va mucho más allá de la anécdota amorosa; en la contraportada lo explican con una frase acertada: la diferencia entre el conocimiento y la sabiduría. Una buena novela ligera.

Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, de David Foster Wallace

Lo primero: me he leído la edición de la editorial Debolsillo, que solo incluye la crónica que se titula como el libro (la edición de Mondadori incluye algunos ensayos más). Lo segundo: me ha decepcionado. Después de haber leído tantas veces en la blogosfera que los ensayos de David Foster Wallace consiguen que veas las cosas bajo otro punto de vista, me esperaba algo con más sustancia. No puedo decir que este libro haya cambiado la idea que ya tenía sobre los cruceros (sin haber estado en ninguno). Pero bueno, me ha entretenido, me ha hecho reír un par de veces y me ha dado a conocer algunos datos curiosos que, estoy seguro, no olvidaré fácilmente (ay, la hipnosis).

Una historia en bicicleta, de Ron McLarty

Seguro que alguna vez han leído un libro de esos que alternan dos planos narrativos (pasado/futuro, personaje-1/personaje-2, realidad/ficción) y les ha parecido que uno de los planos era mucho menos interesante que el otro y han deseado que el autor lo hubiese eliminado o que, al menos, hubiese reducido su extensión. Pues eso me ha pasado con esta novela. La historia de la hermana en el pasado, tan emotiva, me tenía muchísimo más enganchado que el viaje del prota en el presente, más sensiblero. Devoraba un capítulo, resoplaba un poco con el siguiente. De todas formas, la novela se tenía ganado el sime desde las primeras 50 páginas (más o menos). Vaya arranque, amigos. Estaba en la playa y me olvidé hasta de bañarme.

La promoción del 49, de Don Carpenter

El anuario del instituto, esa base de datos tan eficaz a la hora de identificar perdedores y capturar asesinos escurridizos (¿para cuándo una película española en la que se atrape al malo gracias a la orla de la universidad? Amenábar, tienes deberes). Este libro tiene vocación de anuario. Detiene la vida de un grupo de chavales en el año de su graduación en el instituto. Cada capítulo es casi como la foto de un personaje en algún momento de ese año, con la familia y los compañeros al fondo. La mayoría de los personajes reaparecen en las fotos de los demás, más o menos cerca de la cámara, así que el libro se lee al mismo tiempo como una colección de cuentos y como una novela. Yo me lo leí en una tarde. Es corto, directo y tiene una fluidez adictiva. De todo el bimestre, quizá sea el que mejor recuerdo me ha dejado.

The Skeleton Twins, de Craig Johnson

¿Por qué hay tantas películas que tratan sobre el amor y las relaciones de pareja, sobre la amistad, sobre los conflictos entre padres e hijos, y tan pocas, en comparación, que tengan como tema principal las relaciones entre hermanos? Una excepción: los hermanos gemelos. Al cine le encantan los hermanos gemelos (sobre todo si uno es bueno y el otro malo). En esta película los protagonistas son mellizos pero la verdad es que podrían no serlo y no habría ninguna diferencia (esto no es Inseparables, no). A mí me ha conquistado por la verosimilitud de la relación entre los protagonistas, que seguramente debe mucho a la química que hay entre los actores. Casi todas las escenas en las que coinciden son fantásticas en ese sentido. Ha sido una recomendación de Talita y un gran acierto.

Bob Esponja: Un héroe fuera del agua, de Stephen Hillenburg y Mark Osborne

La fórmula es muy antigua: protagonista noble y bondadoso + secundarios peculiares y graciosillos. Los de Disney la llevan grabada a fuego. Pero imagínense por un momento que alguien decidiese retorcer el esquema e hiciese una película coral solo con secundarios peculiares y graciosillos. Suena bien, ¿no? ¡Pues aquí la tienen! (Cantando:) ¡Booob Espoooooonja ya llegó! Una de las películas con las que más me he reído este año. Pura diversión en vena. Si les gustan las comedias sin ternurismos empalagosos ni moralinas edificantes, si el reconocimiento acrítico en torno a Pixar les da un poco de rabia (yo nunca les perdonaré esto), si son capaces de apreciar maravillas como El gato, tienen que verla.

Les combattants, de Thomas Cailley

Sí, es de amor. Sí, es francesa. No, no es ñoña. No, no es dramática. La crítica destaca los giros del argumento: casi cambios de género, dicen. Bueno, es cierto que la película está dividida en tres segmentos muy diferenciados pero la transición entre ellos es bastante natural y coherente. No hay grandes vuelcos. En el fondo no son más que cambios de escenario. Tiene otras cosas más destacables: los actores (la manera de moverse de ella, la sonrisa de él en la cena familiar: premiados en los César), el tono (es como una comedia de tapadillo: en el cine se oían algunos jijis tímidos, no todos de este servidor, pero la mayoría de la gente permanecía impasible o —digo yo— se reía hacia adentro), algunas escenas (el momento en que él se da cuenta de que no quiere separarse de ella, el maquillaje, las agujas de pino: la sensualidad también era esto), la subversión de los estereotipos de género (esto no se lo explico: vean la película, qué leches).


  • Lo que no:

Las ovejas de Glennkill, de Leonni Swann

SINOPSIS: Un rebaño de ovejas investiga la muerte de su pastor en circunstancias extrañas. 

EXPECTATIVAS: Humor y trama detectivesca. 

PUNTO EN EL QUE ME EMPECÉ A ABURRIR: Mucho antes de llegar a la mitad. 

PROBLEMA 1: Una gran parte de la gracia se supone que está en los errores que cometen las ovejas a la hora de interpretar el lenguaje y el comportamiento humano. Ahora bien, para que sea posible una mínima interpretación es necesario que las ovejas entiendan una parte de lo que hacen y dicen las personas (por ejemplo, aunque muchas veces se les escapa el verdadero sentido de lo que escuchan, sí que entienden el habla humana). El problema es que no queda claro por qué las ovejas entienden unas cosas y, sin embargo, malinterpretan otras; cuando se insinúa alguna explicación, esta no resulta nada convincente. El único criterio válido parece ser: porque a la autora le conviene que sea así. 

PROBLEMA 2: Apenas hay investigación, las ovejas se limitan a espiar las conversaciones de los humanos y luego sacan sus propias conclusiones. El problema es que esas conclusiones no ayudan en absoluto a que avance la trama (la resolución del caso). El lector —que sí entiende a los humanos— siempre va un poco por delante de las ovejas. Así que, en definitiva, todo se reduce a esperar a que algún humano lo cuente todo en presencia de las ovejas, cosa que no ocurre hasta el final, como se pueden ustedes imaginar.

CONCLUSIÓN: No funciona ni como novela de detectives ni como comedia y el relleno restante aburre, aburre hasta a las ovejas (sí, me pueden denunciar por esta gracieta).

Tarde, mal y nunca, de Carlos Zanón

El meollo del asunto —un crimen de barrio— es bastante sencillo, desde el principio conocemos al autor y sus motivos, la acción principal no abarca más de un día, pero Zanón decide dar volumen a la novela con una serie de recursos que oscilan entre el acierto y el estorbo: los personajes piensan mucho, recuerdan mucho, incluso filosofan, van de un lado otro de manera un tanto caprichosa, buscándose unos a otros pero sin llegar a encontrarse, pierden el móvil, lo recuperan... En el lado positivo: acabas conociendo muy bien a los personajes. En el lado negativo: apenas hay acción, tensión o intriga, falta ritmo, por cada capítulo donde pasa algo hay otro donde no pasa nada, se pospone demasiado la resolución. Yo, mientras la leía, echaba de menos la concisión de clásicos como El cartero siempre llama dos veces o ¿Acaso no matan a los caballos?

Agosto, octubre, de Andrés Barba

La novela del "como..." y del "como si..." Prácticamente todo lo que percibe y experimenta el protagonista, un chaval que acaba de pegar el estirón, es objeto de una comparación más o menos rebuscada. Ejemplo: "Los lamió [los pezones]. A la chica le dio un ataque de risa. Era como si el aire estuviese impregnado de cosas que flotaban." En ocasiones las imágenes son sugerentes pero otras veces resultan demasiado afectadas: "Estuvo con ellos [con la pandilla] un par de horas más aquella tarde y aunque no volvieron a hablar del asunto [un problema familiar] él tenía una sensación extraña, como si sus ojos  se hubiesen vuelto un poco amarillos, verdes, blancos, brillantes, igual que los pinos y las dunas."  En cualquier caso, gusten mucho, poco o nada estas comparaciones, lo cierto es que Barba abusa del recurso. Y aquí tengo que añadir "en mi opinión", porque me consta —dense un paseo por la red— que a nueve de cada diez lectores les parece que la novela está muy bien escrita. No crean que a mí me parece mala. En absoluto. De hecho, me parece muy meritoria. ¿Por qué está entre los nomes? Demasiado estilizada para mi gusto.

Perdiendo el norte, de Nacho G. Velilla

No tengo nada en contra del cine español. La mayor parte de los chistes que se hacen a su costa en las series y en los monólogos del Club de la Comedia me parecen injustos. El año pasado, cuatro de las películas que más disfruté en el cine eran españolas (Magical Girl, Stockholm, 3 bodas de más, La isla mínima). Me resulta mucho más fácil admirar la interpretación de un actor que habla castellano que la de un actor que habla inglés. Así que, cuando veo algún bodrio como este, me da pena pensar que los detractores del cine español se estarán frotando las manos.

13 comments:

  1. Soy muy fan de "Algo supuestamente divertido..." pero también he de decir que lo leí sin saber absolutamente nada de Foster Wallace, de hecho fue lo primero que leí de él.
    "Skeleton twins" me pareció una película indie hecha con molde. Tan parecida a tantas otras que en un par de meses creo que la confudiré con 4 o 5 más.
    Y yo también odio los "como si" continuos, así que no me leeré la novela de Andrés Barba.

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    1. ¿Y no has seguido con el resto de su obra? ¿'La broma infinita'?

      Es cierto que las películas indies ya casi son un género en sí mismas y que 'The Skeleton Twins' sigue esa misma corriente, pero a mí me pareció menos sosa y más tierna que la mayoría. Tampoco diría que es la mejor que haya pasado nunca por Sundance, eso no.

      Oye, hablando de todo un poco. En 'Happy Valley' ¿no te encantó [el que no haya visto la serie que deje de leer este comentario ahora mismo y pase al siguiente] la idea de que el malo, para pasar desapercibido, se disfrazase de hipster? A mí me pareció genial. No hay mejor forma de parecer inofensivo que disfrazarse de hipster.

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  2. Caray, justo iba a poner las tres primeras frases del comentario de laesti, así que no me repito. Tal cual. Y aún sigo sin haber leído más nada de Foster Wallace, pero tengo ganas.

    Hace tiempo que le tengo ganas al de " La promoción del 49" me lo vuelvo a apuntar junto con las pelis, la de Bob esponja me da pereza, a mí no creo que me guste, un capitulito sí, una película entera me parece demasiado.

    Estoy contigo con "Perdiendo el norte" qué mala es por dios, yo soy muy fan del cine español pero lógicamente hay de todo. Me pasó lo mismo con las películas que mencionas e incluso añadiría alguna más como "Loreak" e incluso "El niño" que aunque quemaría las escenas de amor con lo demás me lo pasé muy bien.

    Por cierto, ahora cuando use un carita sonriente creo que me acordaré de ti durante una buena temporada...

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    1. Creo que 'La promoción del 49' no es el mejor de los libros de Carpenter. Cosa que me alegra, porque pienso repetir en cuanto mi economía o la biblioteca me lo permitan.

      Yo tampoco es que sea un gran fan de Bob Esponja, no creas. La serie me hace gracia pero me cansa ver más de dos episodios seguidos. La película, sin embargo, no me ha cansado en ningún momento. Dura lo justo y tiene un ritmo casi perfecto.

      Entre semana, a las 22 h., echan en la 2 'Historia de nuestro cine', un programa que rescata películas españolas no demasiado conocidas. Muy recomendable. De vez en cuando se pueden pillar cosas francamente interesantes ('Nunca pasa nada', 'El diputado', 'Españolas en París'). Además, muchas de las pelis las cuelgan luego en la página web del programa.

      De nada por lo del smiley. Algo así tenía que compartirlo.

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    2. Sí !! lo estoy viendo, tanto en la tele como en la web (porque no me da la vida para ver taaaantas cosas!! Malditas series! )
      Justo hablo de ese ciclo en el post que acabo de publicar.

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  3. El libro de Ron McCarthy me gustó mucho por su falta de pretensiones aunque es cierto que se va deshinchando. Me apunto con ganas, La promoción del 49 y estoy totalmente contigo en que es muy cansino el abuso de símiles y metáforas (la eterna preocupación del fondo y la forma).

    Tengo la de Carlos Zanón en espera y mención aparte para Bob Esponja, teniendo una peque de 4 años imagina cuántas veces la he visto ya.

    Un abrazo.

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    1. La novela de Zanón, aunque no me haya gustado, no es mala. No descarto volver a leer algo suyo. Creo que puede ser de esos escritores que van mejorando con la experiencia.

      Una recomendación para tu hijo: 'El gato'. Yo no lo he comprobado pero me han dicho que a los niños les encanta. Igual de momento es demasiado pequeño, pero pónsela dentro de dos años y me cuentas.

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  4. Cómo me gustan tus simes y nomes, siempre los espero ansiosa.

    Yo ya me olvido de las cosas que te recomiendo y de las que no, así que tu dime si me repito más que el ajo. A Wayward Pines te la mencioné? Es una serie de una sola temporada que nos sorprendió cantidad (esperábamos que fuera una paparruchada y terminó encantándonos). Y luego un documental, Citizenfour. Ya tiene unos años, pero es 100% actual. Es sobre el caso de Edward Snowden, antes y después de montar el jaleo que montó. Muy interesante.

    Oye, qué tienes contra Pixar, eh? Que estás hablando con una ultra aquí (en realidad ya no tanto, han hecho unas cuantas boludeces que le han hecho bajar el nivel). Hace unos días volví a ver por enésima vez Wall-E. Es mi favorita! Hasta la moralina me encanta y hace que mi lado más naive haga burbujitas de amor cada vez que la veo.

    Un abrazo!

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    1. Anda, eso se lo dirás a todos...

      De 'Wayward Pines' he visto el primer episodio, nada más. Me dio la sensación de que iban demasiado rápido planteando y desvelando misterios y de que no iban a poder mantener ese ritmo todo el tiempo, así que no seguí. Hay tantas series que uno tiene que hacerse selectivo. 'Citizenfour' me la apunto. 'Southland Tales' cae cualquier día de estos.

      ¿Tú no has visto 'It Follows' aún? Tienes que verla. Podría ser tu peli de miedo favorita de este año (o no, quién sabe, pero es una buena candidata).

      A Pixar no les perdono que copiasen en 'Toy Story' el especial de Navidad de Jim Henson sin que nadie en todo el planeta se lo echase en cara. Y últimamente están empeñados en hacer pelis de terapia familiar tirando a blandorra ('Buscando a Nemo', 'Brave', 'Los increíbles', 'Del revés'). No digo que no se merezcan los elogios, pero también se merecen algún que otro palo.

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  5. Digo lo mismo que Laesti e Indiganda sobre Foster Wallace. Es una pena que las altas expectativas te hayan estropeado una lectura, en mi opinión, divertidísima.

    Yo tengo comprado y pendiente Hablemos de Langostas. También, en la cola, Entrevistas con hombres repulsivos. Un amigo mío que es un gran seguidor, se leyó La broma infinita y, dice, es eso, una gran broma. No creo que lo dijera en el mal sentido pero si algo desencantado. Él estaba buscando leer "La Gran Novela Estadounidense" y no lo es.

    Léete el artículo del tenis que escribió sobre Federer. El original el inglés aquí:
    http://www.nytimes.com/2006/08/20/sports/playmagazine/20federer.html?pagewanted=all
    Una traducción al español (creo que no es la oficial) aquí: http://www.panfletonegro.com/v/2011/09/04/roger-federer-como-una-experiencia-religiosa-por-david-foster-wallace/

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    1. No lo he dicho en la entrada pero el Foster Wallace de 'Algo supuestamente...' no me ha caído especialmente bien. Habla con un poco de desprecio de gente con la que luego aparenta tener una cierta conexión (el tío del ping pong, una de las chicas de su mesa...). Se mete también con no sé qué alto cargo de la compañía que va a darles una charla al barco porque durante la charla cuenta un chiste de mal gusto que avergûenza a su mujer pero al mismo tiempo DFW cuenta el chiste con todo lujo de detalles, creando suspense, porque es perfectamente consciente de que el lector se va a reír. En definitiva, tengo la impresión de que en persona era un tío un pelín falso (estoy de jiji jaja contigo pero luego en mi libro hablo de ti con desprecio).

      Pero bueno, el libro me entretuvo.

      Uf, 'La broma infinita'... Tengo mucha curiosidad pero creo que, de momento, no tanta como para leerlo. Me preocupa un poco que todo el mundo diga en las reseñas que tiene partes que son un auténtico coñazo, que requiere mucho esfuerzo, que ha faltado poco para que la abandonasen... pero luego están contentísimos de haber conseguido terminarla. Es como si lo guay no fuese leerla sino decir que se ha conseguido leer. Quiero saber: ¿alguien se reelería entera 'La broma asesina'?

      ¡Gracias por los enlaces!

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    2. Para mí la gracia es que es un cínico y un cascarrabias y un amargado, y lo afilada que tiene la lengua a la hora de destripar a todo y a todos. No lo concibo como una persona real (bueno, en su caso tal vez sí porque sufría depresión y se acabó suicidando). Pero, vamos, su voz la veo más como trabajo narrativo, no la transporto a la realidad ni busco empatía en ella.

      Puedo entender tu desprecio porque, por ejemplo, a mí el narrador de El túnel de Sábato me produce un rechazo sin igual. Soy incapaz porque lo interiorizo demasiado y lo transporto a la realidad en vez de dejarlo en el papel.

      DFW, probablemente, era consciente de esa antipatía que has sentido tú. En su artículo acerca del 11S, al final, concluye con eso: "Más bien estoy intentando explicar que una parte de lo horrible que resultó el Horror [atentado de las Torres Gemelas] venía de saber, en el fondo de mi corazón, que la Amé­rica que los pilotos de aquellos aviones odiaban tanto era en mucha mayor medida mi América, y la de F..., y la del pobre y detestable Duane, que la de aquellas señoras."

      La de las señoras es una América amable y buena hasta la ingenuidad, de ayuda, sin máscaras, sin cinismo.

      El artículo en inglés:
      http://www.rollingstone.com/politics/news/9-11-the-view-from-the-midwest-20110819

      En español, está en Hablemos de langostas. En internet, en este blog:
      http://descontexto.blogspot.com.es/2012/04/la-vista-desde-la-casa-de-la-senora_12.html

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    3. A mí también me suelen hacer gracia los personajes cínicos, cascarrabias y neuróticos pero DFW no tanta, al menos en esta crónica en particular.

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