14 February 2014

Nadie nos protegió nunca de la Pretecnología

En el colegio tuve un profesor de Pretecnología ex fumador que decía que tiene muchísimo más mérito haber conseguido dejar de fumar que no haber fumado nunca.

El tío era tan mayor que aquella frase tenía la apariencia de una verdad. Peor aún, tenía la apariencia de una verdad masculina. En un concurso de virilidad, el machote que hubiese conseguido dejar de fumar ganaba de calle al pusilánime que no hubiese pasado de un par de caladas. O dicho de otra manera:

Volver del infierno > Quedarse en casa 

Nos pueden imaginar a mis compañeros y a mí. Cervatillos cegados por los faros de un camión.


Por suerte uno crece, adquiere sus propias herramientas de medida y aprende dar a cada cosa su justo valor. Si ha frecuentado el funcionalismo lingüístico, una de esas herramientas puede ser la conmutación. Veámosla en pleno funcionamiento:
0. Tiene más mérito haber conseguido dejar de fumar que no haber fumado nunca. 
1. Tiene más mérito haber conseguido dejar de comer cinco palmeras de chocolate al día que no haberlas probado nunca.   
2. Tiene más mérito haber conseguido dejar de usar pantalones pitillo que no haberlos usado nunca.
3. Tiene más mérito haber conseguido dejar Benidorm que no haber ido nunca.
De aquí a la moraleja no hay mucho trecho: quizá no sea una cuestión de mérito.


¿Y a qué viene todo esto? Pues viene a que hace poco he leído la entrevista que le han hecho en Jot Down a Ana Curra (Pegamoides, Parálisis permanente) y me ha vuelto a pasar. Me he dejado impresionar como un adolescente.

Ana Curra habla de su relación con la heroína y dice:
"Ahora mismo, las drogas no es que no me gusten, pero ellas me han abandonado a mí. Yo por mí seguiría coqueteando con ellas, pero llega una edad en que no te sientan bien. Pero si fuese joven, no habría droga que me dejase por probar. Me encantaría haber estado informada, eso sí. Pero esto es como todo, y si encima te pilla en un momento de bajón, por un acontecimiento duro, te atrapa y es chungo. En todo caso, para mí el camino del exceso es un camino de sabiduría como cualquier otro. No me arrepiento de nada. He sufrido mucho, he perdido muchos amigos en ese trayecto y con esa sustancia. Pero a unos les ha tocado esto, a otros una guerra y a otros pasar por el mundo y no enterarse de nada. Prefiero haber bajado al infierno, subir. Ver mundo, chico."
Y yo me vuelvo a sentir como delante de mi profesor de Pretecnología. Los faros.


Y aunque echo mano del funcionalismo lingüístico y la conmutación y pienso: "Moraleja: quizá no sea una cuestión de ver mundo" y, bueno... aunque eso me consuela un poco, en realidad no puedo evitar sentirme un poco triste.

¿Por qué?

Recientemente, en un blog en el que comentaban la muerte de Phillip Seymour Hoffman,  una chica contaba que un colega que había probado la heroína le había dicho que era la cosa que mejor te podía hacer sentir en este mundo.
"Me lo creo", decía la chica.

Piénsenlo: la cosa que mejor te puede hacer sentir en este mundo es la heroína.

Triste, ¿no?

7 comments:

  1. Ya lo decían en Trainspotting. En la mítica frase que empezaba "elige la vida, elige un empleo etc..." acababa:
    "Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? no hay razones. ¿quién necesita razones cuando tienes heroína? "

    (No quiero ni recordar las clases de "pretecnología" aunque en mis tiempos no se llamaba así, para mí que la asignatura era "trabajos manuales" y ya. Siempre odié esa parte, hubiera preferido preferido meterme un chute!! )

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    1. 'Trainspotting' también me dejó una sensación parecida cuando la vi en el cine. Aunque a esa edad la heroína ya no era una opción. Desde pequeño, para mí, heroína = yonqui tirao de los que daba miedo cruzarse en los soportales. Por muy bonita que me la hubiesen pintado jamás me habría acercado lo más mínimo.

      (Lo que más odiaba yo de las clases de Pretecnología eran las sierras de pelo, que se partían cada dos por tres. ¿Alguna vez se ha inventado algo más frustrante? Encima mi profe tenía un humor de perros y cada vez que a alguien se le rompía la sierra se ponía hecho una furia.)

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    2. Sí, a mi me pasa o pasó exactamente lo mismo, yo no vi el esplendor de la heroína vi a los yonkis y sus chándales... Cosa muy poco atractiva...

      (Y no me hables de los malditos pelos de las sierras... que me vuelvo yonka! Creo que asocio la heroína a la marquetería, qué me pasa doctor? )

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  2. ¡ESO ES COMO TODO!
    Qué gran coletilla vacía, qué gran tópico y qué bien viene a veces.
    Una buena amiga mía ha llegado a decir cosas como "me da pereza conocer a alguien porque luego las cosas salen mal y sufro mucho y hay muchos calentamientos de cabeza, prefiero estar tranquila, así estoy bien" (entiéndase "conocer" en el sentido bíblico).
    Son las que luego se tiran cinco días dándote la tabarra porque alguien les ha dicho un piropo.
    Yo siempre prefiero que me pasen las cosas, y cuando digo siempre quiero decir siempre que se me pongan por delante en un contexto más o menos natural dentro de lo que es mi vida; desde drogarme a irme de viaje con alguien a quien acabo de conocer en un bar (aunque sea a Benidorm si es que el plan y la persona son interesantes).
    Elegir que no te pasen las cosas también es un camino legítimo. Hay a quien le merece la pena la tranquilidad.

    Si no he probado la heroína es porque no me muevo en ambientes en los que eso corra y me parece bastante artificial ponerme en plan experimentador de laboratorio, comprarme una dosis y metérmela yo sola en el sofá de mi casa.
    Por supuesto, a más experiencias, más gordo tiene que ser lo que "mejor te hace sentir en el mundo". Yo no creo que la heroína sea lo que mejor te hace sentir en el mundo, no sé si es porque no la he probado o porque soy muy propensa a éxtasis de todo tipo.

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    1. Hombre, yo no sé si la heroína es lo que mejor te puede hacer sentir en este mundo, pero sí creo que hay cosas que sólo una droga (la que sea) te puede hacer sentir. Ningún otro estímulo, ni siquiera el sexo, es comparable a la química de determinadas drogas. Que la más placentera no es la heroína sino, qué se yo, el éxtasis. O la morfina. Pues bueno, puede ser. Ni idea. Pero para mí sigue teniendo algo de triste. Como de belleza efímera desperdiciada.

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    2. Es que yo no lo veo triste. Si todo es cuestión de química y sensaciones, vete tú a saber la de electrodos que te pueden conectar al cerebro para causarte sensaciones de felicidad. Yo recuerdo un delirio de fiebre que tuve en una gripe muy fuerte que estuvo bastante bien como alucinación pero, hijo, no se me ocurriría asociarlo a una sensación de felicidad.irrepetible. Yo es que la felicidad la conecto con otras cosas además de la sensación fisica o psicológica.
      Y como belleza efímera, casi todas.

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