17 October 2021

Cosas oídas en lugares públicos

Un hombre le vende a otro un décimo de lotería de Navidad y le dice:

«Estadísticamente, está probado que es más probable que salga un número que ya haya salido algún año que no otro que no haya salido todavía».



En la Puerta del Sol de Madrid, una mujer que va haciendo de guía a otras dos mujeres y que habla español con acento no peninsular se detiene en el escaparate de una pastelería y dice: 
«Mirad. Estas son las rosquillas de San Isidro: las listas, las tontas y las Santa María».*



En el Rastro, dos hombres de unos cincuenta años comentan la concesión de un premio literario a tres hombres que hasta entonces se ocultaban tras un seudónimo femenino: 
«Si sois tontas del culo y solo leéis libros escritos por mujeres, pues me cambio el nombre y sanseacabó».



En una terraza del barrio de Salamanca de Madrid, dos veinteañeras se toman algo y conversan. Una  de ellas dice:
«Lo que quieras, tía. Es como La Purga. En esas dos horas puedes comer lo que te dé la gana». **



Notas:

* Las rosquillas de San Isidro:


Las carabelas de Colón:



** La Purga:


30 September 2021

Estos son mis principios (XVII)

 

Sueño que fabrico un candado de combinación que lleva la combinación grabada en el dorso. 85 a la izquierda, 12 a la derecha, 66 a la izquierda.

—Menuda
mierda, macho —digo en el sueño.


Por qué haría yo, MARY ROBISON

[Traducción de Ce Santiago]

26 September 2021

Así empiezan las revoluciones (en realidad, no)

Me despierto en mitad de la noche. Voy al baño. Al volver a la cama me asalta una idea:

Habría que limitar por Ley la cantidad de patrimonio que una sola persona puede poseer.

Me acuesto, me tapo y cierro los ojos. No consigo recordar qué estaba soñando antes de despertarme.

17 September 2021

¿Qué traducción es mejor?

Título: Things Fall apart
Autor: CHINUA ACHEBE



OPCIÓN 1 — Todo se derrumba
Traducción de Fernando Santos

Okonkwo era muy conocido en las nueve aldeas e incluso más allá. Su fama se basaba en unos éxitos personales considerables. Cuando era un muchacho de dieciocho años había dado honra a su pueblo al vencer a Amalinze El Gato. Amalinze era el gran luchador  invicto desde hacia siete años, desde Umuofia hasta Mbaino. Lo llamaban El Gato porque nunca daba con las espaldas en tierra. Ése era el hombre al que derribó Okonkwo en una pelea que todos los ancianos convenían había sido la más dura desde que el fundador de su pueblo combatió siete días y siete noches con un genio de la espesura.


OPCIÓN 2 — Todo se desmorona
Traducción de José Manuel Álvarez Flórez

Okonkwo era muy conocido en las nueve aldeas e incluso más allá. Su fama se apoyaba en sólidos triunfos personales. Cuando tenía dieciocho años había honrado a su aldea derribando a Amalinze el Gato. Amalinze fue un gran luchador que se mantuvo siete años invicto, desde Umuofia hasta Mbaino. Le llamaban «el Gato» porque nunca tocaba el suelo con la espalda. Okonkwo había derribado a aquel hombre precisamente en un combate que todos los ancianos decían que había sido uno de los más encarnizados desde que el fundador de su poblado había luchado con un espíritu del bosque durante siete días y siete noches.


EL TEXTO ORIGINAL

Okonkwo was well known throughout the nine villages and even beyond. His fame rested on solid personal achievements. As a young man of eighteen he had brought honour to his village by throwing Amalinze the Cat. Amalinze was the great wrestler who for seven years was unbeaten, from Umuofia to Mbaino. He was called the Cat because his back would never touch the earth. It was this man that Okonkwo threw in a fight which the old men agreed was one of the fiercest since the founder of their town engaged a spirit of the wild for seven days and seven nights.

05 September 2021

Fobias literarias

 


Sus pupilas giran en un carrusel ciego, dibujando un palacio sin orden que celebra la víspera de la demencia. 

*** 

Mira como un adulto que se ha comido a un niño y le ha contagiado la demencia de cien siglos. De cerca, se hace evidente que sus ojos vivos soportan la presión de un muro que contiene una espiral de pensamientos locos con manos de escalera, con cabeza de bosque, y con ellos atraviesa el cuerpo enorme de su hermano, sensible a los pequeños cambios.


El niño que robó el caballo de Atila, IVÁN REPILA



METÁFORA SOBREACTUADA

¿Existe este concepto? ¿Lo acabo de acuñar yo?

En cualquier caso, ahí queda. Con sus correspondientes ejemplos.

22 August 2021

Un cuento de vez en cuando: Cometa, de James Salter

Philip se casó con Adele un día de julio. Estaba nublado y hacía viento. Después salió el sol. Había pasado bastante tiempo desde la primera boda de Adele, que vestía de blanco: zapatos de salón blancos con tacón bajo, falda larga ceñida a las caderas, blusa blanca vaporosa con sujetador blanco debajo, y un collar de perlas de agua dulce. Se casaron en la casa que ella había obtenido con el divorcio. Todos sus amigos estuvieron presentes. Adele creía en la amistad. En la sala no cabía un alfiler.

Traducción de Luis Murillo Fort



Cuando pienso en James Salter lo primero que se me viene a la cabeza es Antonio Muñoz Molina: me enteré de la existencia de James Salter poco después de que Antonio Muñoz Molina se enterase de la existencia de James Salter y publicase un artículo en El País para compartir su deslumbramiento.

Hace poco, Antonio Muñoz Molina también compartió públicamente que acababa de descubrir Middlemarch, la novela (el novelón) de George Eliot, y hubo gente en Twitter que se choteó de él: un escritor de Literatura-literatura, columnista de El País, director del Instituto Cervantes de Nueva York y, en suma, aspirante a clásico de las letras españolas que descubre Middlemarch pasados los 60 años y va y lo cuenta.

Si algún día me hago famoso, borraré esta entrada y diré que yo ya conocía a Salter cuando no era mainstream.




Empiezo el cuento con miedo. Temo encontrarme con uno de esos relatos realistas sobre personajes comunes  que un buen día pierden el autobús, tienen una epifanía y de pronto adquieren una comprensión más profunda de sí mismos, de la vida, del universo. Es decir, un tipo de cuento que, con notables excepciones, no se encuentra entre mis favoritos.

Y lo que me encuentro es una especie de boceto (¡solo 11 páginas!) de un cuento al estilo Carver que, sin embargo, me gusta bastante más que cualquier cuento de Carver (o que los tres cuentos de Carver que me he leído hasta ahora, al menos). 

Para empezar: leyendo a Carver siempre acabo con la sensación de que el autor quiere que adivine qué piensa él que puedo aprender del relato en el aspecto moral; en cambio, Salter solo me pide que comprenda cómo se sienten los personajes, marido y mujer. 

Del cuento de Salter me gusta que vaya a fogonazos y a saltos, con pinceladas sueltas, hasta llegar a la escena clave, más larga. Y me encanta cómo está llevada esa escena, los detalles que destaca el narrador, las sentencias que entrevera en el diálogo citando, aparentemente, los pensamientos de los personajes.

Ni siquiera me molesta que el elemento metafórico, ese comenta del título, esté introducido hacia el final  del cuento de una manera un tanto repentina y obvia como emblema de la temática tratada. No me molesta porque lo cierto es que acaba el cuento y el lector comprende.