27 November 2021

Fobias literarias


(...) un pisito que olía a cera de abeja, libro encuadernado, meditación y soltería. 

*** 

La vida, estrechada cada mañana, no como una quimera oculta tras la humareda sino como una cálida certeza que huele a sueño y a mujer.


Almas grises, PHILIPPE CLAUDEL


[Traducción de José Antonio Serrano]



Metáforas que huelen a humo, a cerrado y a cursi.

19 November 2021

Filias literarias


Respondió que estaba haciendo un análisis de una cadena de Markov sobre conducta de evitación condicionada. Carraspeó. Se disponía a contarnos más.

Nosotros maniobramos para evitarlo. Viramos como un banco de peces sincronizados. Un espectáculo precioso. Pavloviano. Una maravillosa danza de evitación condicionada. 

***

Los demás estábamos petrificados, con los tenedores a medio camino de la boca, con las cucharas hundidas en los cuencos: así encontraron a la gente tras la erupción del Vesubio.

***

El psicoanálisis era un fraude completo, decía, solo servía para elaborar una teoría literaria. Quizá cuando estabas concibiendo la trama de un libro, resultaba útil imaginar que la vida de las personas podía estar modelada por un único trauma infantil, incluso por uno inaccesible a la memoria, pero ¿dónde estaban los estudios a ciegas y los grupos de control?, ¿dónde estaban los datos susceptibles de ser reproducidos? 

***

Tampoco tenía sentido contárselo a mi padre. Él no me permitiría que abandonase la escuela el segundo día. No podía ayudarme y, si lo intentaba, no haría más que meter la pata estrepitosamente. Los padres son demasiado ingenuos para los paisajes bosquianos de la escuela primaria.



Fuera de quicio
, KAREN JOY FOWLER


[Traducción de Santiago del Rey]

07 November 2021

¿Qué traducción es mejor?

Título: They and I
Autor: JEROME K. JEROME


OPCIÓN 1 — Ellos y yo
Traducción de Manuel Manzano

—No es una casa grande —dije—. No queremos una casa grande. Dos habitaciones, un dormitorio de matrimonio y ese cuarto pequeño triangular que se ve en el plano al lado del baño y que es perfecto para un soltero, es todo lo que necesitamos, al menos por ahora. Más adelante, si me hago rico, podemos añadir un ala. A vuestra madre tendré que enseñarle la cocina con mucho tacto. No sé en qué debía de pensar el arquitecto cuando la diseñó...

—La cocina no importa —replicó Dick—. ¿Qué pasa con la sala de billar? 

La manera en que los niños de hoy en día interrumpen a sus padres es una vergüenza nacional. También me gustaría que Dick no se sentara a la mesa balanceando las piernas. No es respetuoso. 

—Cuando yo era pequeño —le expliqué— ni se me habría ocurrido sentarme a la mesa interrumpiendo a mi padre...


OPCIÓN 2 — Ellos y yo
Traducción de Ana Useros

—No es una casa grande, —dije—. No necesitamos una casa grande. Con dos dormitorios para invitados y ese rinconcillo triangular que está ahí señalado en el plano, al lado del cuarto de baño, que será más que suficiente para un soltero, nos apañamos perfectamente, al menos de momento. Más tarde, si me hago rico, podemos añadir un ala nueva. Lo de la cocina habrá que decírselo a vuestra madre con tacto. No sé en qué estaría pensando el arquitecto original...

—La cocina da igual —dijo Dick—. ¿Qué pasa con la sala de billar? 

La forma en la que los hijos interrumpen a sus padres hoy en día es, como mínimo, una vergüenza nacional. También me encantaría que Dick no se sentara en la mesa, balanceando las piernas. Es una falta de respeto. 

—¿Sabes? —le dije— . Cuando yo era joven me lo habría pensado muy mucho antes de sentarme encima de una mesa, antes de interrumpir a mi padre...


EL TEXTO ORIGINAL

“It is not a large house,” I said. “We don’t want a large house. Two spare bedrooms, and the little three-cornered place you see marked there on the plan, next to the bathroom, and which will just do for a bachelor, will be all we shall require—at all events, for the present. Later on, if I ever get rich, we can throw out a wing. The kitchen I shall have to break to your mother gently. Whatever the original architect could have been thinking of—”

“Never mind the kitchen,” said Dick: “what about the billiard-room?”

The way children nowadays will interrupt a parent is nothing short of a national disgrace. I also wish Dick would not sit on the table, swinging his legs. It is not respectful. “Why, when I was a boy,” as I said to him, “I should as soon have thought of sitting on a table, interrupting my father—”